Valores y Auto-consciencia visceral


Daniel Goleman nos cuenta un relato sobre un cineasta muy conocido... que te sorprenderá. Los verdaderos "valores" salen de las vísceras.


Criado en un rancho de las afueras de la ciudad, un joven  alumno pasaba mucho tiempo solo, leyendo ciencia ficción y reparando autos antiguos, su pasión. La semana anterior a su graduación, un automovilista aceleró desde atrás mientras él iba hacia la izquierda para ingresar en su carril, chocó contra su auto deportivo y lo hizo añicos, y dejó al joven alumno al borde de la muerte.

Después de recuperarse, fue al instituto técnico de su ciudad, donde descubrió una vocación que lo fascinó y movilizó su talento creativo: el cine. Una vez transferido a una escuela de cine hizo una película que atrajo la atención de un director de Hollywood. El director lo contrató como asistente y le pidió que trabajara en un film de bajo presupuesto, lo que a su vez hizo que el joven consiguiera el respaldo de un estudio para dirigir y producir otra película con su propio guión. Antes del estreno el estudio no tenía expectativas en ese film que, sorprendentemente, tuvo un éxito mayor que el esperado.

Pero los recortes arbitrarios, la edición y otros cambios que los jefes del estudio hicieron antes del lanzamiento de la película fueron una triste lección para el joven, que otorgaba un valor supremo a la autonomía creativa en su trabajo.

Cuando emprendió el proyecto de realizar otra película sobre un guión propio, un gran estudio de Hollywood le ofreció un contrato con las condiciones habituales: el estudio financiaría el proyecto y se reservaría la decisión de hacer cambios en la película antes del estreno. El joven lo rechazó: su integridad artística era más importante.

En lugar de ceder, el joven emprendió un proyecto independiente invirtiendo  todo el dinero que había ganado en el primer film. Antes de terminar el rodaje, el dinero se había acabado. Salió a buscar créditos, pero uno tras otro los bancos se lo negaron. A último momento, el décimo banco al que había implorado ayuda salvó su proyecto.

La película era La Guerra de las Galaxias.

Todas las personas relacionadas con la cinematografía le habían aconsejado a George Lucas que no se embarcara en un proyecto independiente. La decisión que tomó finalmente, requiere de una enorme confianza en sus propios valores... y en sus sensaciones viscerales.

 

Escrito por Daniel Goleman.