Joe Dispenza y el futuro presente


¿Crees en tu capacidad para crear tu futuro?, ¿Somos víctimas o creadores de lo que nos pasa? Un sector de la ciencia está empezando a responder que podemos incidir en nuestra "realidad" o "destino". En este artículo e infografía te contamos 2 ideas fundamentales acerca de esta capacidad, cómo funciona y cómo desarrollarla, con el enfoque de Joe Dispenza. 


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Hay dos clases de pensamiento positivo: El que funciona, y el que no funciona. En este artículo te contamos las claves del que funciona...


 

El Dr. Joe Dispenza, reconocido investigador de la mente y autor de numerosos libros, afirma que podemos enseñarle a nuestro cuerpo a confiar en el futuro y a vivir en la alegría. No se trata de despertarse, de un día al otro, cómodamente en un estado de dicha, se trata de ejercitar esta facultad que todos los seres humanos tenemos, trabajando en nuestras creencias más arraigadas, y en nuestros programas inconscientes.... sin olvidar nunca de disfrutar el proceso.  Esta mirada se fundamenta en investigaciones realizadas en las últimas décadas que algunos sectores científicos ya reconocen como un nuevo paradigma, en el que podemos agrupar a la psiconeuroinmunología, la epigenética o la física cuántica. 

El problema (y la solución) es que, para intentarlo, muchas veces nos tenemos sólo a nosotros mismos, a nuestra forma de "estar en la vida" moldeada por "programas familiares", estructura de carácter, y por nuestra particular forma de cerrarnos ante lo que se opone a nuestras creencias. Tanto si nos creemos los más "desdichados" como si nos creemos los más "afortunados", siempre vamos a encontrar motivos externos (y supuestamente "reales") para confirmarlo.  


¿Cuál es la raíz de la afirmación acerca de que cambiando nuestro cerebro podemos, literalmente, cambiar nuestro destino?

La mayoría de las personas pensamos en nuestros problemas, antes que en las posibilidades que pueden abrirse si ponemos nuestra atención en las soluciones.  Enfocados en los problemas, alimentamos los problemas. Enfocados en las soluciones, entramos en un terreno desconocido, en un terreno de probabilidades... 

 

Esta afirmación se fundamenta en las siguientes dos ideas que la ciencia ha estudiado en las últimas décadas. 


La mente del "observador" es capaz que modificar la realidad observada

Esta afirmación es algo complejo de explicar en pocas palabras. Para una comprensión más profunda y didáctica, recomiendo la película o el libro ¿Y tú que sabes? de William Arntz, Betsy Chasse y Mark Vicente. 

Básicamente se trata de que, antes de realizar una observación o medición, el objeto existe como probabilidad. Entonces, cuando medimos algo, no  medimos un rasgo de la realidad objetivo y preexistente. El acto de la medición está profundamente enlazado a  la creación de la realidad que se está midiendo. Como observadores, modificamos la "realidad" observada. 


La "realidad" observada siempre es una interpretación, que el observador construye. 

Nuestras conductas, pensamientos y reacciones emocionales están memorizadas en nuestro inconsciente, y funcionan como programas informáticos, a los que literalmente somos adictos. Construimos la realidad con lo que tenemos en nuestro almacén de recuerdos, emociones y asociaciones. 

La percepción empieza cuando nuestras neuronas sensoriales recogen la información que proviene del entorno y la envían al  cerebro, bajo formas de impulsos eléctricos. Nuestras entradas sensoriales son limitadas. No podemos ver la luz como la  ven las aves, por ejemplo. 

A pesar de que la cantidad de información que ingresa a través de nuestros cinco sentidos es asombrosa, de manera  consciente no recibimos ni procesamos semejante cantidad: lo que llega a nuestra consciencia es lo que nos resulta más  "familiar" y de mayor utilidad.

Entonces, no percibimos la "realidad" sino que vemos una imagen de la realidad que nuestro cerebro construye a partir de  las entradas sensoriales, y de innumerables asociaciones que se extraen de las redes neuronales de nuestro cerebro. Al mismo tiempo, nuestras emociones deciden a qué vale la pena prestarle atención.

Como explica Joe Dispenza: "Las emociones están diseñadas para reforzar algo químicamente en una memoria de largo plazo.  Esto tiene sentido desde un punto de vista evolutivo: si te encuentras caminando en un sendero y de pronto salta un tigre,  procesarás esta imagen y empezarás a correr antes de que te des cuenta por qué lo haces".

En cambio, cada vez que aprendemos algo, y lo aplicamos, experimentamos nuevas emociones, damos nuevas señales a nuestras neuronas y establecemos nuevas conexiones que cambian  nuestro cerebro.  


Conclusión: Las claves para cambiar el futuro...

En síntesis, se trata de:

  • Agregar nuevas percepciones y opciones a nuestro cerebro (UNA EMOCIÓN ELEVADA). Esto es, sentir lo que queremos como si ya lo estuviéramos viviendo, y dejarnos sentir la emoción del placer y el bienestar.
  • UNA ATENCIÓN CLARA: Como dijimos, el observador modifica la realidad que observa. Mantente atento a dónde colocas tu atención, para poder percibir las soluciones. Lógicamente este ejercicio requiere disciplina, casi como si estuviéramos aprendiendo a jugar un nuevo deporte.

 

La propuesta es que cada uno lo pruebe y lo juzgue.  


Fuentes:

Entrevista a Joe Dispenza en La Vanguardia

> Película y libro "¿Y tu que sabes?" (William Arntz, Betsy Chasse y Mark Vicente)